Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de NODAL. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.
Carlos Eduardo Calderón Llantén *
El mundo actual está azotado por fuertes turbulencias geopolíticas que han desencadenado guerras involucrando a los países más poderosos en todos los continentes, en detrimento de la soberanía y autodeterminación de los pueblos.
Pugnas por recursos estratégicos, territorios, relaciones comerciales, confrontaciones religiosas, redefinen los equilibrios militares y económicos donde se hace cada vez más evidente la irrupción de múltiples concepciones en un universo multipolar, con rupturas de los hegemonismos de la historia reciente. No hay un solo bloque dominante ni en lo político-militar ni en las relaciones del poder económico.
En este contexto, estando en juego la supervivencia de la especie humana y el conjunto de la biodiversidad, es absolutamente necesario que las fuerzas de la vida y la paz tengan el protagonismo necesario para encarar los desafíos de la guerra, la desigualdad y la extinción.
Así las cosas, conociendo las efervescencias de esta coyuntura internacional, debemos saber aprovechar las crisis para afianzar los cambios que requiere la humanidad, comenzando por nuestro país. La tarea de primer orden que tienen las diferentes fuerzas alternativas y democráticas en Colombia es avanzar con decisión en la construcción de la unidad, camino complejo pero posible.
Precisamente con esta perspectiva, se elaboró el libro La unidad de la izquierda y el progresismo en Colombia1, concebido como un insumo para el debate amplio y plural.
No es un recetario de fórmulas mágicas sino la sugerencia de una propuesta conceptual y metodológica que permita forjar los consensos posibles, bebiendo de nuestra historia común y de otros países de Latinoamérica; sin dogmatismo ni sectarismo, con espíritu crítico pero unitario, entendiendo la diversidad del proceso y la grandeza que se requiere para abordarlo.
Presentamos aquí las conclusiones de este ensayo.
Iniciamos por reivindicar la visión del mundo y matriz de análisis desde la perspectiva de Edgar Morin2. No existe un solo camino para la unidad, ésta es una gran cuenca que acoge los diversos afluentes que la conforman, en un flujo dinámico y constante. El pensamiento complejo es el abordaje conceptual a partir del cual podemos interpretar y orientar el proceso de la unidad de la izquierda y el progresismo.
Nos permite un abordaje holístico, no lineal, que entrelaza de manera dialéctica, en el tiempo y el espacio, los diferentes caminos que toman las confluencias de los movimientos, los partidos y las bases populares. En este sentido, las incertidumbres hacen parte de la reflexión retrospectiva y la construcción de escenarios múltiples de futuro deseado, con claridad prospectiva y estrategias precisas para lograrlo. En la construcción de la unidad, no hay vanguardias ni élites dirigentes, sino potentes formas de coordinación, articulación y organización, siendo el consenso el elemento esencial de las convergencias, y la democracia interna participativa la piedra angular de las decisiones.
Es necesario para avanzar en el proceso dejar en claro las definiciones que determinan el disímil espectro político, para entender la esencia de los postulados que se desarrollan. Es totalmente pertinente la distinción política e ideológica entre izquierda y derecha, con sus respectivos matices3. Esta diferenciación define el norte estratégico y tiene efectos prácticos, en particular en el momento de configuración de las alianzas y los acuerdos entre las diferentes fuerzas y aliados.
Las particularidades de la bipolarización izquierda-derecha, en líneas generales enfrentan y oponen los siguientes criterios y valores:
Izquierda política: Los valores de igualdad y equidad social, libertad democrática, solidaridad, defensa de la vida, diversidad, pluralismo, secularismo, Estado laico, internacionalismo, paz, justicia social, derechos humanos, estado de bienestar, ambientalismo, cambio político y social, derechos humanos, participación social, desarrollo sustentable.
Derecha política: Los valores de nacionalismo, conservadurismo, neoliberalismo, autoridad, identidad nacional, orden jerárquico, militarismo, seguridad, extractivismo, desarrollo productivo, competitividad, crecimiento económico, mantenimiento del statu quo, restricción de derechos y libertades, tradición y religión.
El progresismo actual varía en sus posturas en un amplio espectro, siendo un sinónimo de una izquierda democrática, cercana a la socialdemocracia o socialismo democrático, que defiende el financiamiento público, entre otros, del sistema de salud, del sistema educativo, legislación de la interrupción del embarazo, libertad sexual, eutanasia, laicismo y ecologismo, entre otros. En todo caso, antineoliberal y pacifista.
En Colombia el máximo representante del progresismo es el presidente Gustavo Petro Urrego y su coalición política, el Pacto Histórico, con matices propios a su interior. Cabe destacar el énfasis dado a los temas de las reformas sociales (salud, pensiones, laboral), la reforma agraria, la transición energética, el cambio climático, la biodiversidad, la protección de la cuenca amazónica, la paz y la soberanía nacional, como ingredientes globales de la agenda progresista.
La unidad de la izquierda y el progresismo ha podido avanzar en nuestra región en la medida que se dejó atrás la lucha armada como vía para llegar al poder, y se optó por los otros caminos, aunque imperfectos, que permiten las democracias occidentales.
Cada país, cada región, tiene su propia dinámica y contexto, al igual que determinantes singulares de su realidad política y social. No obstante, con un espíritu proactivo podemos inferir enseñanzas claves para aprender de los aciertos y evitar errores. El análisis de la realidad nacional y las experiencias internacionales, en especial en América Latina, refrendadas por el caso del Front Populaire en Francia, nos demuestra que históricamente la unidadde los sectores de izquierda y progresistas ha sido el factor crucial para la victoria política y electoral. No es solo una consigna, es el camino obligado para la acumulación de fuerzas hacia el cambio sociopolítico y las reformas, y condición sine qua non para el mantenimiento del poder a largo plazo4. La unidad significa pluralismo, capacidad de entendimiento en medio de las diferencias, construcción colectiva y asertividad. Ser capaces de deponer los intereses individuales en favor de los intereses generales, sobre la base de unos principios comunes, una plataforma programática consensuada, una sólida estructura de funcionamiento y un plan de acción aprobados democráticamente.
Los procesos de unidad y la propia conformación de los partidos y movimientos de izquierda y alternativos se han visto entorpecidos por decisiones de los organismos y/o autoridades electorales y el Consejo de Estado. Más allá de la arbitrariedad que podría estar al origen de los fallos judiciales y administrativos, se debe reconocer que falta rigor en el conocimiento y aplicación de las reglas de juego electoral. Esto ha conllevado desde pérdidas de investidura hasta la anulación de personerías jurídicas. No es algo menor. En este sentido es necesario considerar la legislación vigente, tanto de orden constitucional como procedimental, pues a partir de ella se define la normatividad y jurisprudencia, tanto de orden interno como externo, en especial las relacionadas con el reconocimiento de las personerías jurídicas, el umbral, las excepciones constitucionales, las restricciones a las alianzas y coaliciones, la doble militancia, la anulación de credenciales y elecciones, el financiamiento de las campañas, las escisiones y fusiones, las inhabilidades y el calendario electoral. No puede haber equívocos. El tema legal es de primer orden en todo este proceso, y si no se aborda con el máximo rigor, previendo las posibles trampas de la derecha incrustada en las altas cortes y organismos administrativos, se corre el riesgo que se lesionen las próximas elecciones legislativas y presidencial, y se conculquen los avances democráticos.
La construcción de la unidad de la izquierda y el progresismo es un proceso complejo, con profundas raíces históricas, sociales y culturales. Para efectos del análisis de la coyuntura están previstos dos tiempos entrelazados dialécticamente, es decir, que se interrelacionan de manera recíproca: las elecciones legislativas y las presidenciales. Esto ha sido precedido por la acumulación positiva de fuerzas que revisamos, tanto en los comicios de 2018 como en 2022, con sus singularidades, aciertos y errores5.
Es esencial fortalecer y preservar un sistema de partidos y movimientos políticos robusto y transparente para asegurar el buen funcionamiento de la democracia. En el caso del Pacto Histórico existe un debate interno aún no saldado sobre la pertinencia de construir ya sea un Partido o un Movimiento Unitario. Es un asunto crucial en la agenda del congreso constitutivo previsto para mediados de este año.
Un partido o movimiento unitario significa ser capaces de integrar las diferentes organizaciones de la izquierda y el progresismo en una estructura unificada, es decir reconociéndose la diversidad de los orígenes múltiples, diversos y plurales de la unidad. Es la fusión que genera una energía política extraordinaria. La diversidad traducida en corrientes de pensamiento o tendencias, puede persistir al interior de un partido/movimiento unitario, sin perder su esencia.
Aquellos partidos o movimientos que, por razones políticas, culturales, constitucionales o legales, no ingresen al partido/movimiento unitario Pacto Histórico, o decidan agruparse separadamente, también hacen parte del mismo proceso de unidad de las izquierdas, pues no hay un solo núcleo de construcción de esta convergencia. Son procesos concurrentes construyendo el tejido de la unidad de manera compleja, en el espacio y el tiempo. A este gran esfuerzo múltiple, plural y convergente lo denominamos confluencia unitaria.
Es muy importante tener esto en claro, los diferentes procesos no son excluyentes, deben reconocerse en su diversidad y origen diferente. La reciente apuesta por un movimiento unitario del Pacto Histórico, donde claramente se reconozca y valide la vida orgánica de diferentes corrientes o tendencias conviviendo, sin disolución orgánica, bajo una misma personería, es un replanteamiento fresco que puede motivar la unión de algunos movimientos u organizaciones que aun no toman una decisión o están en procesos de evaluación de sus pasos a seguir. Esto sin desconocer la iniciativa válida de otros sectores, como el agrupamiento Unitarios que impulsa una coalición entre pequeños partidos con o sin personería jurídica para participar en las elecciones legislativas, todo y dejando en claro la pertinencia de una candidatura única de la izquierda y el progresismo para la presidencia, fórmula escogida democráticamente.
Un Frente Amplio es un agrupamiento de dos o más organizaciones políticas (partidos o movimientos) que pretende conglomerar el mayor número posible de aliados organizados, incluyendo otra o varias coaliciones políticas, organizaciones sociales, sindicales o gremiales de primer o segundo orden (federaciones, confederaciones), organizaciones populares de base, organizaciones campesinas, étnicas, iniciativas de mujeres, jóvenes, movimientos ecologistas y grupos de interés específicos, con el propósito de ganar las elecciones en una coyuntura específica, ya sean legislativas o presidenciales.
Este mecanismo es aceptado por las diferentes iniciativas que actualmente se desarrollan, como el camino para lograr mantener el gobierno, y permitir que efectivamente las reformas se aprueben y consoliden el cambio democrático con justicia social. La construcción del Frente Amplio significa también fortalecer los lazos de unidad y acuerdos programáticos con otros sectores liberales, socialdemócratas, demócrata cristianos, verdes, ambientalistas, e incluso de partidos de centro y centro-derecha que se comprometan a construir una agenda y pacto nacional por el Cambio.
Los instrumentos o bloques políticos que permiten consolidar la unidad, más allá de las elecciones, en un gran proyecto político unitario de largo plazo, son entonces los siguientes: En un primer bloque estaría el Partido/movimiento Unitario Pacto Histórico (puph), constituido inicialmente por Colombia Humana-ch, el Partido Comunista-pcc, la Unión Patriótica-up, el Polo Democrático Alternativo-pda, el movimiento Progresistas escindido del mais; de otra parte y de manera proximal, el bloque de lo que denominamos en general la Confluencia Unitaria-cu para darle un nombre pedagógico, que no necesariamente entrarían al Partido/Movimiento Pacto Histórico, entre los que sobresalen los agrupamientos Unitarios (Esperanza Democrática-ed, Partido del Trabajo de Colombia-ptc, Partido Comunes, Movimiento de Integración Democrática-mid, Partido Todos Somos Colombia-tsc); partidos de minorías étnicas de negritudes e indígenas (Movimiento alternativo indígena y social-mais, Alianza Democrática Amplia-ada, Alianza Social Independiente-asi, Autoridades Indígenas de Colombia-aico, Colombia Renaciente-cr); las curules de Paz; y dentro de este bloque también ubicamos los esfuerzos de los sectores alternativos y progresistas al interior del Partido Verde, el Movimiento Soy Porque Somos, Fuerza Ciudadana, Fuerza de la Paz, Partido Ecologista Colombiano, Partido Demócrata, movimiento Independientes, Liberales de base, Poder Popular, entre otros6.
De otra parte, encontramos el Frente Amplio-fa con su connotación social y política ya explicada. La construcción de estos instrumentos tiene unos énfasis específicos para cada uno de los tiempos. Se pretende la construcción paulatina de un partido/movimiento de masas. La articulación de los bloques del Partido-Movimiento del Pacto Histórico y de los diversos agrupamientos de la Confluencia Unitaria es la tarea inmediata en el marco de las elecciones legislativas, y si bien su conformación tiene un origen múltiple y diverso, aún es posible explorar posibilidades de fusión, alianzas y coaliciones, tanto en el orden nacional como regional según las condiciones concretas en cada caso. Todos los procesos se unifican en el Frente Amplio, de manera primordial en la fase de las elecciones presidenciales. No obstante, como ya lo afirmamos, estos procesos se desarrollan simultáneamente, no hay linealidad absoluta sino complementariedad.
El alma de todo es el Poder Popular, entendido como la participación efectiva del conjunto de las expresiones organizativas de las comunidades y los grupos sociales, desde su autonomía, para fortalecer el proceso del cambio, en conjunción con los partidos y movimientos de la izquierda y el progresismo. El Poder Popular se expresa territorialmente con sus propios niveles de coordinación.
Los mecanismos democráticos de decisión tanto para los aspectos organizativos internos, la elección de dignatarios directivos, la conformación y carácter de las listas a corporaciones públicas, al igual que para las consultas internas, interpartidistas y las consultas populares, son un punto fundamental. No puede haber decisiones burocráticas, éstas se construyen desde las bases, a través de procesos reales de democracia interna. El propósito es lograr mayorías decisorias en el parlamento, tanto en Cámara como en Senado; y desde luego triunfar en las elecciones presidenciales de 2026.
La estructura interna de los partidos y movimientos, su nivel de coordinación con el Frente Amplio y las bases, estarán garantizados en la medida que existan líderes y dirigentes que asuman el rol fundamental de articuladores y conductores. En la relación dialéctica entre liderazgo y dirigencia, debemos tener en cuenta que, en general, el líder persuade, convence con argumentos y carisma, y el dirigente se apega a las normas internas y la estructura institucional. Ambas figuras se requieren, líder y dirigente deben retroalimentarse proactivamente. Es preciso avanzar en la consolidación de escuelas de formación de líderes y dirigentes, al igual que centros de pensamiento que nutran el debate, y permitan avanzar en la educación y concientización de las bases. El cambio también requiere de ilustración.
Notas
1 Calderón LL., Carlos E. La unidad de la izquierda y el progresismo en Colombia. Editorial Desde Abajo, febrero 2025.
2 Morin, Edgar. Introducción al pensamiento complejo. Editorial Gedisa. 1ª edición en castellano. Traducción de Marcelo Pakman. Madrid. España, 1994.
3 Ver: Bobbio, Norberto. Derecha e Izquierda (título original Destra e sinistra). Razones y significados de una distinción política. Traducción Alessandra Piconne. Donzelli Editore, Roma 1995; Santillana, S.A. Taurus, 1996.
4 Calderón Ll., Carlos E. Op cit. “Sobre las experiencias de Brasil, México, Uruguay, Chile, Perú y Francia”, capítulo 5.
5 Calderón LL., Carlos E. Op cit. Ver capítulos 2 y 3.
6 Calderón Ll., Carlos E. Op cit. Ver capítulos 7 y 8.
* Licenciado en Biología de la Universidad del Cauca, Doctor en Ciencias- Biología (PhD), Especialista en Química Analítica del Medio Ambiente de la Universidad de Ginebra. Publicado en Desdeabajo.